¿Acaso la línea artificial de especie nos sirve para alcanzar este fin?
Creo que el problema parte de la forma en que planteamos esta cuestión; ¿cuáles seres merecen derechos y cuáles no?
Pareciera una linea absoluta que divide entre aquellos que merecen todos los derechos de un ser humano y los seres que no merecen ningún derecho. Mas sin embargo esto no tiene por qué ser así.
Quiero partir de un concepto que me parece muy cierto y muy útil. Me refiero al concepto de "mente discontinua", llamado así por el biólogo Richard Dawkins.
Como es sabido en la naturaleza no hay limites bien establecidos, no existen fronteras, no sólo geográficas sino incluso entre especies, y para lo que aquí importa, tampoco existen limites definidos en cuanto a los que son nuestros semejantes y los que no.
Sin embargo pareciera parte de nuestra naturaleza el poner esos límites donde no hay más que una continuidad. Así establecemos que determinadas personas son buenas y otras malas, que determinados seres son nuestros semejantes y el resto no.
De esta forma, arbitrariamente establecemos que solamente los seres humanos son nuestros semejantes y el resto de especies no lo son, si todos estamos de acuerdo en que nuestros semejantes merecen ciertos derechos. llegaremos a la conclusión de que sólo los seres humanos merecen derechos que salvaguarden su integridad, su libertad, su vida, entre otras cosas.
Estos límites resultan ser arbitrarios, pero prácticos, por ejemplo, una persona puede estar en alguna parte intermedia entre la felicidad y la tristeza, o sea, no ser ni completamente feliz, ni completamente infeliz, pero juzgamos si esa persona es feliz o infeliz y la incluimos dentro de una categoría, así mismo, un ser viviente puede ser nuestro semejante en cierta medida y otro puede estar más cerca o más lejos en esa linea de semejanza, el llamar a los seres humanos "nuestros semejantes" y a los demás animales llamarles simplemente animales, sin llegar a reconocer que tenemos cierta semejanza, es cegarse ante los muchos parecidos que nos unen, nuestras semejanzas con los simios son muy grandes, pero también tenemos grandes semejanzas con muchos otros animales, y la más importante de ellas, es la capacidad de sentir emociones.
Si a nosotros no nos gusta sentir dolor, tristeza, miedo, angustia, etc. deberíamos esforzarnos en impedir que cualquier otro ser con esa capacidad experimente esos terribles sentimientos. Y no cegarnos ante la cruda realidad y negar el merecido alivio a un animal que no tubo la “fortuna” de nacer dentro del ceno de nuestra especie.
¿Por qué habríamos de dar media vuelta ante el sufrimiento de otros animales y sólo preocuparnos por el sufrimiento humano? ¿no es a fin de cuentas el objetivo de la ética encontrar esa manera de vivir bien haciendo el bien a los demás?
El objetivo de tener una mente discontinua en este sentido -y llamar semejantes sólo a quien decidimos arbitrariamente- cumple con la función de justificar el no hacer nada ante el sufrimiento de otros seres.
¿Con qué autoridad criticamos a quien opina que sus semejantes son únicamente aquellos que comparten su color de piel y trata como si no lo fueran a todos los demás seres? si para empezar su concepto de semejanza es tan arbitrario como el que dice que solo los seres humanos son nuestros semejantes.
Propongo respetar aquellas cualidades que nos unen y nos hacen semejantes. A quien es capaz de sentir dolor como nosotros, respetemos el derecho a no sufrir, a quien es capas de expresar sus ideas libremente respetémosle ese derecho, puesto que también nosotros quisiéramos que se nos respeten esos derechos.
Olvidemos cómo se llama el “cajón artificial” en el que colocamos a cada Ser capaz de sentir (sea, nacionalidad, genero, ideología política, especie, etc) y respetemos sus derechos con base en nuestra semejanza.
Obviamente no le damos el mismo trato a una persona totalmente desconocida que a un miembro de nuestra familia, puesto que este último es más parecido a nosotros y por lo tanto está más cercano a nosotros mismos.
pero eso no implica que al desconocido le golpeemos o usemos como un objeto para nuestro beneficio.
Hay semejanzas carentes de importancia y hay otras que importan mucho, el tener pelo largo no es algo que determine ningún derecho, ni el color de piel ni de ojos, en cambio, el compartir otras semejanzas, como la capacidad de sentir dolor, de querer ser feliz, de expresar nuestras ideas etc. esas son de mucha importancia y deben ser vitales para determinar el como nos comportamos con nuestros semejantes.
Algunos pudieran pensar que estamos siendo egoístas por el hecho de tratar a los demás sólo en función de nuestra semejanza, más sin embargo ese egoísmo intrínseco no es necesariamente malo, sino que el hecho de pensar en nosotros mismos es algo positivo y primordial, primero tenemos que aprender a respetarnos a nosotros mismos para poder respetar a los demás, así mismo ¿cómo podríamos dar cariño o alegría si no los tenemos por no cuidar primero de nosotros? lo contrario, o sea, el considerar que pensar en nosotros mismos es algo malo, es únicamente un vestigio de la moral cristiana que nos ha dominado por tanto tiempo, la moral de la muerte, el sufrimiento y la culpa.
De esto deducimos que; No debemos pensar tanto en nosotros que nos lleve a pisotear los derechos de otros, ni debemos sacrificarnos por otros tanto que nos hagamos daño a nosotros mismos. En el centro está el equilibrio.
Una última cosa que quiero comentar es que hay que cuidarnos de no caer en el error de necesitar "antropomorfizar" a los demás seres para poder otorgarles derechos, sino que por su propia semejanza y con base en ella podemos determinar cuales son los derecho que hemos de respetarles.
Es un error común en el que han caído muchos defensores de los animales. Al querer tratar a los animales como humanos y por medio de esto otorgarles derechos, se está diciendo implícitamente que "sólo los humanos" tienen derechos, y artificialmente buscamos agregar en ese cajón a otros seres para ser susceptibles de recibir esos derechos. Sin embargo, eso no es necesario. sería como si a una persona negra se le tuviera que hacer "persona blanca honoraria" para ser tratado con dignidad, se estaría diciendo implícitamente que sólo una persona blanca es digna de respeto y que un negro podría ser "en el fondo" un blanco al que también debemos respetar. A la persona de “raza” negra se le debe respetar en la misma medida que a la persona de “raza” blanca pero no por el color, o sea, no por las diferencias sino por las semejanzas que nos unen. Si usamos esto como base, llegaremos a la conclusión de que muchos animales merecen algunos derechos, porque tenemos semejanzas importantes.
De ningún modo se trata de otorgar derechos humanos a los demás animales, puesto que no son humanos y no pueden -por ejemplo- votar o expresar sus ideas políticas, pero como ya dije, se les debe respetar por lo que son y por su capacidad, que en primera instancia es; sentir.
Conclusión:
Determinar quiénes son nuestro semejantes y quienes no, así, de una forma absoluta, sería por lo tanto como decidir quiénes son buenos y quiénes son malos, y no podemos poner en un mismo cajón a un asesino serial y a un mentiroso. resulta pues, poco objetivo querer poner esa linea divisoria y absoluta entre los que son nuestros semejantes y los que no, pues hay menor y mayor grado de semejanza y así debe ser considerado a la hora de garantizar el respeto a los derechos que cada quien merece.
Mientras los negocios a base del dolor aporten el beneficio que hasta el dia de hoy dan... esto es desgraciadamente una utopia... Ojala cambien pronto las cosas.
ResponderEliminarHola amigo tu necesitas a Dios en tu vida, para que seas feliz dejalo entrar en tu corazon y veras lo hermoso que es tenerlo en nuestra vida yo soy sinceramente feliz , porque le permiti entrar en mi vida y te lo digo para que tu tambien lo seas te garantizo que cambiaras de opinion orare por ti alacrab y recuerda cristo te ama que dio su vida por amor a ti y a mi. Dios te bendiga amigo
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